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1.-Generalidades
Es fundamental conocer primero como nos mantenemos en equilibrio, para
entender que es un vértigo o una falta del equilibrio y todos sus
sinónimos como pueden ser: inestabilidad, mareo, o las diversas
sensaciones de desequilibrio, más menos importantes.
Los seres humanos, somos bípedos y nos movemos de forma inconsciente
y también constantemente; y además de forma automática,
regulamos estos movimientos para mantener el necesario equilibrio; con
ello es básico saber que los centros neurológicos del equilibrio
no se hallan en la corteza cerebral, así pues, no somos conscientes
del mantenimiento de nuestro equilibrio.
Los núcleos neurológicos del equilibrio están localizados
en la región bulbo-protuberancial, no en la corteza cerebral. De
todos modos vamos a explicar como nos mantenemos en equilibrio, de modo
escueto y claro.
Son los ojos, la sensibilidad profunda, distribuida por todo el cuerpo,
y los conductos semicirculares, localizados en el oído interno,
los que informan a los centros del equilibrio, del estado de nuestro cuerpo,
y de este modo, se pone en funcionamiento los diversos resortes del organismo,
como son: el sistema muscular, las extremidades, la columna vertebral,
etc.; a fin de contrarrestar los diversos movimientos para poder seguir
con el deseado equilibrio.
Pero preguntémonos, ¿ qué sucede si falla uno o más
de uno, de estos receptores?. Bien, puede ser que nada pase, como por
ejemplo, si cerramos los ojos, (es la eliminación de este receptor),
somos capaces de seguir manteniéndonos en equilibrio, pero de todos
modos, si deseamos realizar movimientos complejos, o más complicados,
posiblemente no podremos, es decir; si cerramos los ojos, podemos seguir
con nuestro equilibrio si giramos a la izquierda o derecha, pero no podremos
realizar ejercicios de gimnasia o movimientos más sofisticados.
Con los ojos cerrados, (eliminación de un receptor), jamás
podremos realizar la danza por ejemplo, para ello es necesario la colaboración
de los tres receptores antes expuestos y nombrados.
De esta forma, entendemos que si nos falla el oído interno, es
factible tener desde una inestabilidad simple a grandes patologías
vertiginosas, o quizá ningún trastorno si la lesión
se halla exclusivamente en la zona auditiva y no en el laberinto posterior;
vemos pues, que dependiendo de la localización de la lesión,
y de su importancia, tendremos una clínica vertiginosa o no, y
si la hay, esta, se sujetará a los diversos grados y formas de
presentación clínica.
Repetimos que una sordera, no produce en la mayoría de las ocasiones
un trastorno vertiginoso; pero debemos saber que si una lesión,
además de afectar el laberinto anterior ( sistema auditivo ) también
se propaga hacia el posterior (sistema vestibular responsable del equilibrio
), pasando por el vestíbulo y sáculo, si nos aparecerá
una manifestación de falta de equilibrio.
Esto mismo sucede, con los fallos de la sensibilidad propioceptiva, que
si aparecen, se transforman clínicamente en la aparición
de los diversos trastornos vertiginosos marcados por componentes clínicos
neurológicos.
Es importante destacar la función del cerebelo, cuya función
es la de frenado o de regulador de respuestas, que nos dan los centros
bulbo-protuberanciales, responsables del equilibrio.
Siguiendo con la explicación del esquema, vamos a observar que
sucede cuando hay una patología laberíntica, concretamente
una lesión ubicada en el laberinto posterior, como son las conocidas
enfermedades laberínticas, desencadenando las crisis vertiginosas,
acompañadas de manifestaciones neurovegetativas.
Fijándonos en el esquema, y habiendo leído su explicación,
comprendemos que las respuestas son las siguientes: el sistema muscular,
actúa realizando las contracciones musculares o sus movimientos
para frenar una posible caída de nuestro cuerpo o buscar una postura
de acorde a la situación creada que nos sea cómoda.
Esta situación se debe a que en la región bulbo-protuberancial,
existen conexiones hacia la médula espinal, siendo vías
motoras, las responsables de establecer las respuestas musculares a la
situación requerida.
Otro aspecto a tener en cuenta, es la aparición de un nistagmus,
que son simplemente movimientos oculares. Estos nistagmus, se producen
porqué existen unas conexiones de los núcleos óculo-motores,
con los núcleos bulbo-protuberanciales del equilibrio; o sea, que
el nistagmus es una señal de que existen alteraciones neurológicas
o lesiones de estos propios núcleos. Debemos señalar, que
existen enfermedades neurológicas u oculares, o de los propios
centros descritos, que pueden desencadenar nistagmus, sin existir alteración
laberíntica ni clínica vertiginosa de ningún tipo,
pero nada tienen que ver con lo que exponemos.
El tercer aspecto a tener presente, es la aparición de manifestaciones
neuro-vegetativas, como son las náuseas, vómitos, sudoración
fría principalmente, taquicardia, y palidez.
Estas manifestaciones denominadas neuro-vegetativas, se deben a las conexiones
entre los núcleos vertiginosos localizados en región bulbo-protuberancial,
y el sistema neuro-vegetativo.
Es en esta región bulbo-protuberancial, donde contactan e interseccionan
las vías nerviosas responsables de las manifestaciones neuro-vegetativas
; núcleos óculo-motores; y vías medulares.
Un cuarto aspecto a destacar, es la conciencia que la persona tiene del
trastorno vertiginoso o de la pérdida del equilibrio, es decir,
los núcleos centrales del equilibrio que se localizan en la región
bulbo-protuberancial, así pues, por este motivo, es una vía
nerviosa inconsciente, pero la persona afecta de una enfermedad vertiginosa,
si tiene una consciencia del problema, y ello es debido, a las conexiones
existentes entre esta región bulbo-protuberancial, y la corteza
cerebral.
Para tener una verdadera consciencia del trastorno del equilibrio debe
llegar información a la corteza cerebral, de lo contrario, no tendríamos
esta sensación desagradable de la falta del equilibrio.
2.-Actitud
frente al vértigo
Tenemos que ver dos aspectos. Uno es la actitud de la persona que lo padece
y el otro aspecto es la actitud del médico que debe tratar al paciente
afecto, así pues dividimos este capítulo en dos apartados:
Actitud de la persona que lo padece:
Aconsejamos que acuda como es lógico al médico y normalmente
se visita en primer lugar al médico de familia, al médico
de cabecera o frecuentemente al servicio de urgencias.
En caso de no ir al médico, desaconsejamos la toma de medicamentos
sin receta, es decir la automedicación.
Desaconsejamos también que el paciente adopte posturas que provoquen
el aumento de su vértigo, así como ciertas situaciones o
actividades que también lo puedan favorecer.
En general se aconseja que se halle acostado, en una habitación
oscura o con luz tenue, con la cabeza quieta y con los ojos cerrados o
abiertos (fijación de mirada), según cada caso en particular.
Es muy importante recordar las características del vértigo,
ya que serán extremadamente útiles para explicarlo al médico
y poder este, confeccionar una correcta historia clínica y posiblemente
dará lugar a la eliminación de multitud de pruebas médicas
innecesarias.
En caso de no ir al médico durante la crisis, una vez restablecido
el paciente, si creemos conveniente una visita .
Actitud del medico que recibe a un paciente afectado de vértigo:
No pretendemos dar una lección médica al respecto, pero
en todas las charlas, conferencias, seminarios, y congresos que tratan
este problema del vértigo, siempre se apunta como eje fundamental
la realización de una correcta historia clínica.
Historia
clínica
A: ¿ Qué sensación de movimiento ha presentado
la persona?
A1.- es la persona que se mueve, no las cosas
A2.- son las paredes u objetos los que se mueven, no las personas.
B: Tiempo de duración:Podemos
afirmar que le vértigo de causas otológicas, las crisis
no suelen durar más de 20 minutos, se entiende las crisis intensas
,(aun qué persista una cierta inestabilidad posteriormente);
pero también nos podemos encontrar con vértigos fluctuantes,
persistentes o contínuos.
C: Durante
las crisis del vértigo:
C1.- si se han presentado manifestaciones neurovegetativas
C2.- no se han presentado manifestaciones neurovegetativas.
Principales
manifestaciones neurovegetativas: son la existencia de una sudoración
fría, cierta palidez, la existencia de taquicardia, y la presencia
de nauseas o vómitos.
D: Signos
y síntomas otológicos que han acompañado al vértigo:
Los
principales a observar son la existencia de una hipoacusia o sordera,
y los acúfenos o ruidos dentro del oído. Estos síntomas
pueden presentarse antes de la crisis del vértigo, o durante
la crisis o persistir después de ella.
E: Signos
y síntomas no otológicos que han acompañado al
vértigo: Entre los más principales son el dolor de cabeza,
la caída al suelo, y la pérdida de conocimiento.
F: Intentar
averiguar que factores han provocado el vértigo:
No siempre
el paciente los recuerda, tampoco sabe que causas le han conducido a
la crisis vertiginosa, en muchas ocasiones esta sobreviene repentinamente,
pero si es importante saber, si ha sido por un cambio postural, o un
movimiento brusco.
3.- Clasificación
general del vértigo
A grandes rasgos, clasificamos el vértigo en dos grandes grupos,
atendiendo el origen de la lesión que lo produce.
Así pues tenemos : SINDROMES PERIFÉRICOS y los SINDROMES
CENTRALES.
SINDROMES PERIFÉRICOS: Son los vértigos cuya causa
se localiza en el oído, en general tienen unas características
más o menos comunes, pero debemos conocerlas. Son pues vértigos
propios otoneurológicos.
SINDROMES CENTRALES: Son los vértigos cuya causa se localiza
en zonas de la región del bulbo o de la protuberancia o también
en diversas zonas cerebrales. También estos vértigos tienen
unas características comunes y son vértigos propiamente
neurológicos.
PRINCIPALES
VÉRTIGOS PERIFÉRICOS:
1.- SINDROME ENDOLABERÍNTICO TOTAL DESTRUCTIVO:
Significa que la persona que lo padece, acusa un problema de pérdida
auditiva, también presenta acúfenos o ruidos en el oído
y lógicamente las crisis vertiginosas.
Las causas de estos síndromes endolaberínticos totales
destructivos, pueden ser varios, como un origen traumático, un
origen vascular, o de origen infeccioso.
2.- SÍNDROME ENDOLABERÍNTICO TOTAL IRRITATIVO:
Significa que la persona que lo padece, acusa un problema de pérdida
de audición más o menos importante o fluctuante, puede
presentar también acúfenos, y lógicamente las crisis
vertiginosas.
Las causas de estos síndromes endolaberínticos totales
irritativos pueden ser también varios como, causas de origen
cervical (artrosis de columna cervical importantes), traumatismos o
trastornos vasculares.
Dentro de este apartado incluimos el SINDROME DE MENIERÈ.
3.- SÍNDROME ENDOLABERÍNTICO DISOCIADO DE PREDOMINIO COCLEAR:
Significa que la persona que lo padece acusa principalmente una sordera,
siendo el trastorno vertiginoso menos importante o casi inexistente.
La causa de este síndrome endolaberíntico disociado
de predominio coclear, puede ser las sorderas de origen ototóxico,
problemas o enfermedades víricas o vasculares, también
se incluye la presbiacusia, que es la pérdida fisiológica
que aparece a partir de los 65 años o tercera edad.
4.- SÍNDROME ENDOLABERÍNTICO DISOCIADO DE PREDOMINIO VESTIBULAR:
Significa que la persona que lo padece acusa principalmente un trastorno
vertiginoso y la sordera es menos importante.
La causa de estos síndromes disociados de predominio vestibular
puede ser por varios motivos, pero muy frecuentemente nos encontramos
con los trastornos de la columna cervical y de los problemas de origen
vascular.
5.- SÍNDROME RETROLABERÍNTICO DE FORMA NUCLEAR:
Existen diversas patologías que se incluyen dentro de este síndrome,
pero la más frecuente es la NEURONITIS VESTIBULAR.
La neuronitis vestibular no produce sordera, y la causa suele ser de
origen vírico, y el vértigo presenta unas características
de tipo postural.
6.- SÍNDROME RETROLABERÍNTICO DE OTRAS FORMAS:
Existen diversas enfermedades que no procedemos a explicarlas ni a desarrollarlas
pero que se incluyen dentro de estos síndromes, y si la citamos
debemos nombrar a: algunos tipos de meningitis, ciertos tumores, alteraciones
del nervio (VIII par) debido a enfermedades específicas.
4.- Principales
medidas a tomar: Tratamiento
A: Durante
las crisis:
Reposo absoluto y oscuridad y puede administrarse algún sedante,
en ocasiones pueden también administrarse algunos antihistamínicos;
y solo en casos excepcionales los neurolépticos.
B: Durante los periodos entre las crisis o como tratamiento sostenido,
para evitar la crisis:
Debe ir dirigido el tratamiento a que el paciente no aumente su hipoacusia
y existen diversos tipos de tratamiento, entre ellos citaremos los corticoides,
los diuréticos, los vasodilatadores, los antihistamínicos
y los diversos calcioantagonistas. Junto a estos tratamientos deben
asociarse unas conductas higiénicas i dietéticas.
C: Existencia de tratamiento quirúrgico:
Existen ciertas técnicas quirúrgicas como son la neurectomía
vestibular, la laberintectomía química y la quirúrgica.
Dependerá del especialista la técnica a seguir y debe
valorarse las carcaterísticas de cada paciente.
5.- Rehabilitación
Toda persona afecta de unos trastornos vertiginosos esta sujeta a unas
conductas rehabilitadoras para mejorar su estado. Existen diversos protocolos
y líneas a seguir.
Apuntamos un protocolo rehabilitador o denominado también de reeducación:
A: Reeducación
de los reflejos posturales:
Mantenerse en pie
Caminar en línea recta
Girar alrededor de una barra sea con ojos abiertos y cabeza ergida;
con ojos cerrados y cabeza ergida; con ojos abiertos y oscilación
de la cabeza; y con ojos cerrados y oscilación de la cabeza.
B: Reeducación de los reflejos oculomotores:
Estabilizar la mirada cuando se lee un texto con la cabeza inmóvil
y volver la cabeza hacia la derecha y hacia la izquierda, otra vez hacia
la derecha e izquierda y así repetitivamente.
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